Influenciados por las revistas populares, los pueblos occidentales, consideraban al Lejano Oriente como “ una tierra extraña, llena de contradicciones, rumores y misterios. Igual se prestaba a macabras intrigas y oscuros complots de dominación mundial, que mostraba su lado más espiritual, y resultaba ser la fuente de los extraños poderes de que hacían gala los protagonistas” ( www.dreamers.com ).

En efecto, la cultura asiática, tan diversa y tan lejana como su territorio, a las culturas de Occidente, no puede menos que despertar curiosidad y, a la luz de su vertiginoso liderazgo en el comercio mundial de hoy, respeto y admiración. Si miramos hacia China, el país más poblado de todo el planeta con más de 1.300 millones de habitantes y 9.600 kilómetros de territorio, veremos que con Rusia, es el único país que limita con tantos países, catorce en total, y que su territorio acoge distintos ecosistemas que forman, a su vez, paisajes disímiles.

Praderas y estepas bajan desde Mongolia hasta los desiertos de Bobi y Taklamakán; los bosques húmedos colindando con Vietnam o Laos contrastan con el Himalaya, frontera natural con la India y el centro de Asia y, finalmente, con los mares de China Meridional y Oriental que bañan 14.500 kilómetros de costas de “Catay” como la llamara el viejo expedicionario Marco Polo.

Japón, “el país del origen del sol”, concentra la más grande aglomeración urbana del mundo en Tokio, su capital, con 30 millones de habitantes. Igualmente pasmosa resulta su meteórica recuperación, tras su desafortunado ataque a Pearl Harbor y la posterior retaliación estadounidense, convirtiéndose, menos de veinte años después, en una potencia fabricante y, por ende, exportadora, de múltiples productos que, además de la cantidad, repuntan por su óptima calidad. País disciplinado por excelencia, gobernado por una celosa democracia parlamentaria, se antoja un milagro de vida saber que sus islas, más de 6.000, son los picos de una cadena montañosa sumergida que conforma su plataforma continental.

La INDIA , el “valle del Indo”, cuna de cuatro de las más importantes religiones del mundo, destacándose el hinduismo y el budismo. Vecina de China, compite con esta en número de habitantes (sobrepasa los 1.100 millones), pese a tener un poco más de la tercera parte de la superficie china. País de imperios y reinos florecientes, bajo cuya égida se privilegiaron los av ances tecnológicos, la ingeniería, el arte, la lógica, los lenguajes, las obras literarias, las matemáticas, la astronomía, la religión y la filosofía, propiciando la “Edad de oro de la India ”, fue sometida por más de 200 años por el Reino Unido, recuperando su independencia con el liderazgo de la “no violencia”.

La INDIA , más allá de ser uno de los dieciocho países megadiversos del mundo, hogar de un fastuoso abanico de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces y, también, de un 33% de plantas endémicas en sus selvas tropicales, humedales y bosques de coníferas, posee más de quinientos santuarios de vida silvestre y trece reservas de la Biósfera y, para regocijo de sus miles de visitantes, tesoros arquitectónicos como las stupas (pagodas exteriores), gopurams, sikharas, el fabuloso Taj Mahal, construido por Shah Jahan para su esposa Muntaz Mahal, danzas de prestigio internacional, Bollywood, el más grande centro de producción cinematográfica de todo el planeta, una gastronomía de variantes inimaginables y, por supuesto, un universo literario extendido en los cinco continentes.